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Saturday, 7 March 2015

Z'L Mr Spock


You and I have learned

You and I
have learned
The song of love,

and we sing it well

The song is ageless
Passed on

Heart to heart
By those
Who have seen
What we see
And known
What we know
And lovers who have
Sung before
Our love is ours
To have
And
To share

The miracle is this
The more we share…
The more
We have

Monday, 26 January 2015

Lea Goldberg


Entonces, ¿qué?



" Desde hace tiempo
nadie me espera allá.
Y si no existe el mar,
¿qué naves partirán?
La senda breve,
la compañía escasa...
Entonces, ¿qué?
Una semana,
un mes,
un año más.


Una vez muerta,
el mundo seguirá.
Quién amará a quién
y alguien odiará.
La senda breve,
la cuenta impaga.
Entonces, ¿qué?
¿Una semana?
¿Un mes?
¿Un año más?

Cae el rocío y la noche
se congela en mi cara.
En el próximo cruce
idénticos caminos.
Despertaré mañana
y cuando abra mis ojos...
¡Dios!
¡Una semana,
un mes,
un año más...! "

Yehudah Amijai


El que deja lo que ama


" El que deja lo que ama,
sacará sus cosas a la ventana
y dirá, es todo lo que tenía.
Al que deja lo que ama
le ocurrirán milagros al revés
el vino se volverá sangre
y el pan piedra
y el Mar Rojo no se abrirá a una nueva vida
sino que se quedará intacto, como un recuerdo
infranqueable en el que se ahogará. "

Monday, 27 January 2014

Primo Levi




Potasio

 
En enero de 1941, la suerte de Europa y del mundo parecía echada. Solamente algún iluso podía pensar todavía que Alemania no iba a ganar la guerra. Los estólidos ingleses «no habían caído en la cuenta de que tenían perdida la partida», y resistían obstinadamente a los bombardeos, pero estaban solos y sufrían sangrientos reveses en todos los frentes. Únicamente quien se hiciera el ciego o el sordo podía abrigar dudas acerca del destino que les esperaba a los judíos en una Europa alemana. Habíamos leído «Los hermanos Oppenheim» de Feuchtwanger, importado clandestinamente de Francia, y un «Libro Blanco» inglés, llegado de Palestina, en el que se describían las «atrocidades nazis»; habíamos creído la mitad, pero ya era bastante. A Italia habían venido a parar muchos huidos de Polonia y de Francia, y habíamos hablado con ellos. No conocían los detalles de la carnicería que se estaba desarrollando bajo un monstruoso velo de silencio, pero cada uno de ellos era un mensajero, como los que acuden a Job para decirle «sólo he quedado vivo para contarlo».

Y sin embargo, si se quería vivir, si se quería sacar algún tipo de partido de la juventud que nos corría por las venas, no quedaba precisamente más recurso que el de la ceguera voluntaria. Al igual que los ingleses, «no caíamos en la cuenta», rechazábamos todas las amenazas, confinándolas al limbo de las cosas no percibidas u olvidadas inmediatamente. También se podía, en abstracto, tirarlo todo y salir huyendo, trasplantarse a algún país lejano, mítico, elegido entre los pocos que seguían manteniendo abiertas sus fronteras, como Madagascar y Honduras Británica; pero para hacer una cosa así hacía falta mucho dinero y una capacidad de iniciativa fabulosa, y tanto yo como mi familia y mis amigos no poseíamos ni uno ni otra. Por otra parte, vistas de cerca y en detalle, las cosas no parecían tampoco tan espantosas. La Italia que nos rodeaba, o mejor dicho Turín y el Piamonte (porque en aquel tiempo se viajaba poco), no nos eran enemigos. El Piamonte era nuestra verdadera patria, aquella en la cual nos reconocíamos. Las montañas que circundaban Turín, visibles en los días claros y a tiro de bicicleta, eran nuestras, insustituibles, y nos habían enseñado el cansancio, el aguante y una cierta sabiduría. En una palabra, nuestras raíces, no poderosas pero sí profundas, dilatadas y fantásticamente entrelazadas, estaban en Turín y el Piamonte.



fragmento de El Sistema Periodico

Friday, 18 October 2013

Ruth Prawer Jhabvala



            20 de febrero. Esta mañana me he acercado a casa de Inder Lal para conocer a la parte femenina de su familia: su mujer, Ritu, y su madre. No sé si las he cogido en un mal momento, o si es la forma en que viven habitualmente, pero la casa estaba desordenadísima. No hay que olvidar que los cuartos son minúsculos y que los niños están aún en una edad que lo ensucian todo. Ritu rápidamente ha quitado unas cuantas ropas y juguetes del banco. Yo hubiera preferido sentarme en el suelo, como ellas, pero me di cuenta de que tenía que someterme a la etiqueta que ellas juzgaban apropiada para mí. La suegra, con un disimulado bisbiseo, le dijo algo a la nuera referente sin duda a que trajese un refresco. Ritu salió disparada del cuarto, como aliviada de que la soltaran, y nos dejó a la suegra y a mí para que nos las entendiésemos como pudiéramos. Nos sonreímos, eché mano con escaso éxito de mis conocimientos de hindi (¡tengo que estudiar más!), recurrimos a la mímica, y no llegamos a ninguna parte. Estuvo estudiándome todo el tiempo. Tiene una mirada sagaz; parece como si te estuviera tasando. Me imagino perfectamente cómo debió ir examinando con toda atención a las posibles mujeres para su hijo, antes de decidirse por Ritu. Instintivamente fue sumando también mis puntos favorables, y yo, ¡ay!, adiviné a lo que ascendía la suma...

            Ya me he acostumbrado a que en la India se me valore de esta forma. Lo hace todo el mundo y en todas partes: en las calles, en los autobuses y los trenes. Lo hacen abiertamente, tanto hombres como mujeres, y no se preocupan por disimular la risa si es eso lo que les provocas. Me imagino que les debemos parecer raros, y también tiene que parecerles extraño nuestro comportamiento con ellos: ya no vivimos aparte, comemos sus comidas y nos vestimos con ropas indias porque son más frescas y más baratas.

            Fue una de las primeras cosas que hice al instalarme en Satipur: comprarme ropa india. Pasé por el puesto de telas de abajo y luego me fui al sastre de al lado, un señor pequeñito, que se sienta sobre una arpillera con su máquina de coser. Me tomó medidas inmediatamente, sin moverse del sitio y a la vista de todos los transeúntes, pero quiso mantener tanto las distancias, que el cálculo resultó demasiado aproximado para que la ropa pudiera sentarme medianamente bien. Como consecuencia de ello, la ropa me está enorme, aunque cumple su función, y me alegro de habérmela comprado. Llevo unos pantalones bombachos atados a la cintura con un cordón, como los de las campesinas del Pendjab, y el mismo tipo de camisa que ellas, hasta la rodilla. Llevo también unas sandalias indias que me quito sin agacharme a la entrada de las casas, como todo el mundo. (Son de hombre, porque las tallas de mujer no me valen.) Aunque voy vestida como una hindú, los niños siguen corriendo detrás de mí cuando me ven; pero no me molestan demasiado: estoy segura de que se acostumbrarán a mi presencia.

            Hay una cosa que me llaman con frecuencia: hiyra. Por desgracia, sé lo que significa. Lo sabía ya antes de venir a la India, por una de las cartas de Olivia. A ella se lo enseñó el Nabab; una vez le dijo que la señora Crawford parecía un hiyra (la tía abuela Beth era alta y sin pecho, como yo). Por supuesto, Olivia tampoco sabía lo que significaba, y cuando lo preguntó, el Nabab soltó una carcajada. Pero en lugar de explicárselo, le dijo: «Te lo mostraré.» Dio unas palmadas, una orden, y momentos más tarde apareció un grupo de hiyras, a quienes el Nabab hizo cantar y bailar en honor a Olivia.

            Yo también les he visto cantar y bailar. Fue el día en que Inder Lal y yo volvíamos a pie de ver su oficina. Estábamos cerca de casa cuando oí un ruido de tambores que venía de una de las calles próximas. Inder Lal dijo que no merecía la pena verlo, que era «una cosa muy vulgar»; pero yo tenía curiosidad; así que le hice acompañarme. Atravesamos una serie de callejas tortuosas, nos metimos por un arco y cruzamos un pasadizo que terminaba en un patio. Allí ejecutaban su número un grupo de hiyras: eunucos. Uno tocaba el tambor mientras otros cantaban, batían palmas y hacían algún paso de baile. Un grupo de espectadores se divertía con el espectáculo. Los hiyras tenían complexión masculina: manos grandes, sin pecho, y las mandíbulas anchas, pero iban vestidos con saris y llevaban adornos de bisutería. Su forma de bailar también era una parodia de los gestos femeninos, y supongo que sería esto lo que tanto divertía a la gente. Pero a mí me pareció que tenían los rostros tristes, e incluso cuando afectaban sonreír y hacían gestos insinuantes para acompañar lo que imagino serían palabras con doble sentido (todo el mundo se reía, e Inder Lal me quería sacar de allí), seguían teniendo el gesto de un obrero preocupado que se pregunta cuánto va a cobrar por su trabajo.

Fragmento de "Calor y Polvo"

Monday, 17 December 2012

Ilse Weber


"Wiegala" 
Canción de cuna creada por Ilse Weber en el campo de concentración de Theresienstadt, una de las canciones que Ilse solía cantar a los niños a los que cuidaba en la enfermería del campo. Murió junto a su hijo Tommy en Auschwitz en 1944.

Thursday, 7 June 2012

Martin Buber

" La palabra Dios es la más vilipendiada de las palabras humanas. Ninguna está tan manchada ni tan dilacerada. Las generaciones humanas han descargado el peso de su vida sobre esta palabra y la han destrozado. Yace en el polvo y sostiene el peso de todas ellas: las generaciones humanas, con sus disensiones religiosas, han matado y se han dejado matar por esta palabra, que lleva sobre sí sus huellas y su sangre. Los hombres dibujan un monigote y escriben debajo la palabra Dios. "

fragmento de "Eclipse de D's"

Philip Roth



(…)A mi el dinero no me importaba, solo lo quería a el, pero lo trágico es que poco a poco fui dándome cuenta de que estaba perdiendo porque no quería luchar, quería que el me amara por si mismo, no porque yo lo indujera con mis mañas. La esposa era lista y uso toda clase de tácticas contra mí. Incluso la vi. un par de veces. Vino a visitarme, a hablar conmigo; a decir que iba a destruirnos. Pero yo era muy fuerte, porque no me importaba. De todos modos no tenia nada que pudiera arrebatarme. Ahora tengo treinta y dos años, y cuando llegas a esta edad descubres…

- ¿Descubrir que? ¿Qué has descubierto?

- Siempre importaba ser más o menos como los demás y me preocupaba lo que pensaran de mí. 

Ahora se que soy diferente. Quiero ser yo misma; quiero alguien que yo ame y que me corresponda…

fragmento de "Engaño"
Nuevo Premio Principe de Asturias de las Artes y las Letras.

Sunday, 23 January 2011

Leon Hebreo

"Así que en el mundo hay tres grados en la hermosura: el autor de ella, ella y el que participa de ella; conviene a saber: hermoso que hermosea, hermosura y hermoso hermoseado. El hermoso hermoseante, padre de la hermosura, es el sumo Dios, y la hermosura es la suma sabiduría y el primer entendimiento ideal, y el hermoso hermoseado, hijo de esa hermosura, es el universo producido."

fragmento de "Dialogos de Amor"

sugerido por Sahaquiel

Thursday, 14 October 2010

Historia del Talmud


Un aldeano dejó su aldea y se fue a Khelm —la aldea de los Sabios locos—, a visitar a su rabino
—Rebbe —le dijo—, nunca he logrado entender de qué trata exactamente el Talmud y me gustaría saberlo.
El rebbe no estaba muy convencido, de que aquel hombre pudiera llegar a entenderle, pero le contestó—: Escúchame con suma atención. Supongamos que dos ladrones entran en una casa por la chimenea y que llegan al salón, el primero con la cara toda tiznada de hollín y el segundo no. Según tú, ¿cuál de los dos irá a lavarse?
El aldeano respondió tras pensárselo un poco—: El que tiene la cara tiznada de hollín.
—¡Jamás comprenderás el Talmud! El ladrón que tiene la cara tiznada de hollín ve que su compañero tiene la cara limpia, así que imagina que su cara también está limpia. Mientras que su compañero al ver que el otro tiene la cara tiznada de hollín sentirá la necesidad de lavarse. ¿Lo entiendes?
—¡Gracias, Rebbe, gracias! ¡Ahora comprendo qué es el Talmud!
—Acabas de explicarme, Rebbe, que el que tenía la cara limpia es el que irá a lavarse...
—¡Que va! En realidad, cuando el que tiene la cara tiznada de hollín vea a su compañero con la cara limpia salir de lavarse la cara, él también ira a lavarse. Por lo tanto, los dos van a lavarse.
—¡Gracias, Rebbe, gracias! ¡Ahora comprendo qué es el Talmud!
—¡No has comprendido nada de nada! Empecemos de nuevos. Supongamos que dos ladrones entran en una casa por la chimenea y que llegan al salón, el primero con la cara toda tiznada de hollín y el segundo no. Según tú, ¿cuál de los dos irá a lavarse?
—Pero Rebbe, ¿no acabas de decirme que los dos irán a lavarse la cara?
—Es que no has entendido nada de nada. Porque el ladrón que tiene la cara tiznada de hollín ve que su compañero tiene la cara limpia. Entonces se imagina que la suya también está limpia y no siente la necesidad de lavarse. Mientras que su compañero que tiene la cara limpia, ve que su compañero que tiene la cara tiznada de hollín no va a lavarse, así que el tampoco va a lavarse. Por lo tanto, la respuesta es que ninguno de los dos irá a lavarse.
—¡Gracias, Rebbe, gracias! ¡Ahora comprendo qué es el Talmud!
—¡Sigues sin comprender nada de nada! Empecemos de nuevo. Supongamos que dos ladrones entran en una casa por la chimenea y que llegan al salón, el primero con la cara toda tiznada de hollín y el segundo no. Según tú, ¿cuál de los dos irá a lavarse?
—¡Acabas de decirme, Rebbe, que ninguno de los dos irá a lavarse! —el pobre aldeano estaba cada vez más perdido.
—¡Que va!
—Entonces los dos.
—Tampoco
—Entonces, el que tiene la cara limpia.
—No.
—¿El que tiene la cara sucia?
—No, no y no. Nunca comprenderás el Talmud. Quién podría imaginar, ni siquiera por un instante que, cuando dos ladrones se introducen en una casa por la chimenea, ¡sólo uno queda con la cara manchada de hollín!
adaptado de Cuentos del Pueblo Judío de Ben Zimet.

Wednesday, 12 May 2010

Karl Kraus

Aforismos
"Un aforismo nunca puede ser la verdad completa; puede ser una verdad a medias o una verdad y media."
"Mi inconsciencia sabe más sobre la consciencia del psicólogo de lo que su consciencia sabe sobre mi inconsciencia."
"El secreto de la demagogia es parecer tan tonto como su audiencia para que esta gente se piense a sí mismos tan inteligentes como el demagogo."
"Los psicoanalistas roban nuestros sueños como si fueran nuestros bolsillos."
"¿Como se maneja al Mundo y se lo lleva a una guerra? Los Diplomáticos mienten a los periodistas y creen en sus mentiras cuando las ven impresas."
"Sólo se es un artista cuando se puede crear un acertijo de una solución."
"El diablo es un optimista si cree que puede hacer a la gente peor de lo que ya es."
"La educación es una muleta con la que el tonto ataca al sabio para probar que no es un idiota."
"La democracia es la oportunidad de ser el esclavo de todos."
"Esto es algo de lo que no termino de reponerme - que una línea completa pueda ser escrita por un medio hombre, que una obra pueda ser construida en la arena movediza del caracter."

Peter Altenberg

" Los debilitamientos trágicos: comer cuando no se tiene hambre. Beber cuando no se tiene sed. Moverse cuando se necesita descanso. Copular cuando se carece de amor. ¡Sabiamente nos conduce la naturaleza! Cuando tenemos hambre, al pan. Cuando tenemos sed, al agua. Cuando estamos cansados, al sueño. Cuando estamos llenos de amor, a la mujer. No tomarse la propia vida más en serio que una pieza de Shakespeare! ¡Pero tampoco menos! Dejar que la vida se apodere de uno como en el teatro. El teatro de la vida. ¡Ser el espectador ideal de uno mismo! ¡Estar del todo concentrado y, sin embargo, saber salir luego de los embrollos e intrigas al aire fresco de la noche! ¡Haber vivido lo que no se ha vivido y no haber vivido lo que se ha vivido! ¡Así te purificas de ti mismo! Y tus "propias tragedias" te proporcionan la sonrisa…de la sabiduría. "

fragmento de "Cavilaciones de un revolucionario"

Thursday, 17 December 2009

Chaim Najman Bialik

"Lich'vod Hachanukkah" cantada por The Wester Wind y Fran Avni

Tuesday, 15 September 2009

Amos Oz

"...
Si adquieres un billete y viajas a otro país, es posible que veas las montañas, los palacios y las plazas, los museos, los paisajes y los enclaves históricos. Si te sonríe la fortuna, quizá tengas la oportunidad de conversar con algunos habitantes del lugar. Luego volverás a casa cargado con un montón de fotografías y de postales.

Pero, si lees una novela, adquieres una entrada a los pasadizos más secretos de otro país y de otro pueblo. La lectura de una novela es una invitación a visitar las casas de otras personas y a conocer sus estancias más íntimas. Si no eres más que un turista, quizá tengas ocasión de detenerte en una calle, observar una vieja casa del barrio antiguo de la ciudad y ver a una mujer asomada a la ventana. Luego te darás la vuelta y seguirás tu camino. Pero como lector no sólo observas a la mujer que mira por la ventana, sino que estás con ella, dentro de su habitación, e incluso dentro de su cabeza. Cuando lees una novela de otro país, se te invita a pasar al salón de otras personas, al cuarto de los niños, al despacho, e incluso al dormitorio. Se te invita a entrar en sus penas secretas, en sus alegrías familiares, en sus sueños.
...
La mujer de la ventana puede ser una mujer palestina de Nablus y puede ser una mujer israelí de Tel Aviv. Si desean ayudar a que haya paz entre las dos mujeres de las dos ventanas, les conviene leer más acerca de ellas. Lean novelas, queridos amigos, aprenderán mucho. Las cosas irían mejor si también cada una de esas dos mujeres leyese acerca de la otra, para saber, al menos, qué hace que la mujer de la otra ventana tenga miedo o esté furiosa, y qué le infunde esperanza. "
fragmento del Discurso de Amos Oz, al recibir el Premio Príncipe de Asturias, 26/10/2007

Felix Salten

" Vino Bambi al mundo en medio de la espesura, en uno de esos pequeños y escondidos rincones del bosque aparentemente abiertos hacia todos los lados, pero en realidad bien resguardados. A decir verdad, había muy poco sitio, el justo para él y para su madre. Allí estaba al fin, tambaleándose inseguro sobre sus delgadas patitas, mirando vagamente a su alrededor con ojos turbios que nada veían. Tenía la cabeza caída, temblaba mucho y aún estaba muy aturdido. – ¡Qué hermosa criatura! – Exclamaba la urraca. Se había acercado volando atraída por los roncos gemidos que los dolores del parto arrancaran a la madre. Ahora se hallaba en una rama cercana. – ¡Qué hermosa criatura! – exclamó de nuevo. Aunque no obtuvo respuesta alguna, siguió hablando con entusiasmo: – ¡Es asombroso que pueda sostenerse de pie y andar tan pronto! ¡Qué interesante! ¡No vi cosa igual en mi vida! Claro que en realidad todavía soy joven; ahora hace un año que salí del nido, como usted probablemente sabrá. Pero me parece maravilloso que una criatura semejante pueda sostenerse sobre las patas nada más venir al mundo. Lo encuentro distinguido. ¿Sabe también correr?– Claro que sí respondió la madre en voz baja. Perdona, pero no estoy en condiciones de mantener una conversación. Ahora tengo mucho que hacer. Además, aún me siento un poco desfallecida. La madre continuó lavando afanosamente al recién nacido con la lengua, proporcionándole al mismo tiempo aseo, masaje para entrar en calor y caricias. El pequeño se tambaleaba un poco. De tantas suaves caricias y empujoncitos como recibía por todo el cuerpo, se le doblaban un poco las rodillas y luego recuperaba el equilibrio. Su rojizo pelaje, aún un poco desaliñado, tenía finas motas blancas, y su rostro infantil todavía conservaba la expresión de un sueño profundo. El pequeño no percibía aún ninguno de los olores que exhalaba el bosque. Solamente oía el ruido de los suaves lametones que le recorrían la piel lavándolo, calentándolo y besándolo, y lo único que olía era el cuerpo próximo de su madre. "
fragmento de "Bambi" tomado de epdlp

Friday, 19 June 2009

Sholem Aleijem

"Max Berliyant era un tipo astuto que viajaba entre Lodz y Moscú varias veces al año. Conocía a todos los propietarios de todas las cantinas y restaurantes de todas las estaciones y estaba en buenas relaciones con todos los revisores. Viajaba hasta las lejanas provin­cias donde le está prohibido a un judío permanecer más de veinticuatro horas; las había pasado moradas en docenas de puestos de policía; sufrió multitud de hu­millaciones, contrariedades y vejaciones —y todo por causa de los judíos—. Es decir, no a causa de la existencia de los judíos, sino porque él mismo —¡que no se entere nadie!— era judío. Y no tanto porque él mismo fuera judío, sino por el hecho de que, ¡ay del ay!, parecía judío. Era por su cara. ¡Oh, qué cara tan judía! Ojos negros fulgurantes y pelo negro lustroso, pelo semítico a fe mía. Su pronunciación, con aquella erre gutural, era puro asesinato, judía hasta la medula. Y tenía una nariz, para remate... ¡qué nariz!

Y por si fuera poco, nuestro héroe estaba castigado a la clase de ocupación (era viajante de comercio) con la que tenía que seguir —y exponer— a su nariz a lo largo y ancho del mundo entero, y hablar, hablar sin descanso. En otras palabras, tenía que ser visto y oído. En resumen, era un ser digno de compasión.
En represalia, nuestro héroe tomó venganza en su barba: se la cortó. Siempre lucía los mejores trajes, incluso una corbata de lo más extraordinario que su abuelo, se lo aseguro a ustedes, habría empleado para atar paquetes. Tenía el bigote rizado y se dejaba cre­cer una larga uña en su dedo meñique. Tuvo que irse acostumbrando a las comidas de las cantinas y derramó su amargo corazón en las chuletas de cerdo. ¡Ojalá sucumbieran todos los puercos con la mitad de las plagas que Max les deseó la primera vez que probó carne de cerdo! Pronto —no había más remedio— arriesgó salud y vida y empezó a comer lan­gostas.

¿Por qué digo que arriesgó salud y vida? Que sus enemigos conozcan tanto de la buena salud como Max Berliyant conocía de langostas. No tenía la más ligera noción de cómo vérselas con una. ¿Se corta con un cuchillo, se pincha con un tenedor, o se traga entera?

Pero a pesar de todas estas concesiones por su parte, Max no podía ocultar su judaísmo, ya de sus propias gentes o de los extraños. Le descubrían más rápidamente que a una moneda falsa, igual que al mal­dito Caín; y donde quiera que fuera se le hacía en­tender quién era y lo que era. En una palabra, era un ser digno de compasión..."
fragmento de "Dos Antisemitas" de "Dos Antisemitas y otros relatos"

Friday, 23 January 2009

Susan Sontag

" La alternativa es inexorable: o soy viajero de las antiguas épocas, y me enfrento con un espectáculo prodigioso que me resultaría casi ininteligible o soy viajero de mi época, precipitándome en la búsqueda de una realidad desvanecida.
(…)
Es un judío (pues el tipo es masculino, desde luego), o se parece a un judío; policultural, inquieto, misógino; coleccionista, dedicado a la autotrascendencia, despreciador de los instintos; abrumado por el peso de los libros y elevado por la euforia del conocimiento. Su verdadera tarea no es ejercer su talento para la explicación sino, al ser testigo de su época, fijar las más amplias y edificantes normas de desesperación. "
fragmento de "Contra la interpretación" tomado de epdlp

Friday, 2 January 2009

Else Lasker-Schüler

" Dios hizo de su columna vertebral:
Palestina de un solo hueso Jerusalén

Camino entre mausoleos -
nuestra ciudad santa se ha petrificado.
Piedras descansan en el lecho de sus lagos muertos
en vez de las aguas sedosas que allí jugaban: venir, parecer.

Abismos miran con dureza al caminante -
Que se hunde en sus estáticas noches.
Tengo un miedo que no puedo superar.

Si tu vinieras…
envuelto en el claro manto alpino -
y tomaras la penumbra de mi vida –
mi brazo te enmarcaría como a la imagen de un santo.

Como antes cuando sufría en la oscuridad de mi corazón –
tus ojos: nubes azules.
Me alejaban de mi tristeza.

Si tú vinieras –
Al país de los ancestros –
Me dirías como a un niño:
Jerusalén - ¡resucita!

Nos saludan
las banderas del único Dios,
retoños en las manos que siembran la vida. "

De "Baladas Hebreas" tomado de epdlp

Henrich Heine

" La vida y el mundo son el sueño de un dios ebrio, que escapa silencioso del banquete divino y se va a dormir a una estrella solitaria, ignorando que crea cuanto sueña... Y las imágenes de ese sueño se presentan, ahora con una abigarrada extravagancia, ahora armoniosas y razonables... La Ilíada, Platón, la batalla de Maratón, la Venus de Médicis, el Munster de Estrasburgo, la Revolución Francesa, Hegel, los barcos de vapor, son pensamientos desprendidos de ese largo sueño. Pero un día el dios despertará frotándose los ojos adormilados y sonreirá, y nuestro mundo se hundirá en la nada sin haber existido jamás. "
fragmento de "Cuadros de viaje" tomado de epdlp

Nelly Sachs

Al amanecer
" Al amanecer,
cuando un ave ensaya el despertar...
empieza el momento de la nostalgia de todo el polvo
al que la muerte ha abandonado.
Oh, hora de los nacidos,
pariendo en dolores en los que se forma
la primera costilla
de un nuevo ser humano.
Amado, la nostalgia de tu polvo
atraviesa rugiendo mi corazón. "

tomado de epdlp